3 de Octubre del 2011
En el día de hoy, hemos presenciado un video muy interesante en el que nos muestra un caso de exclusión social por motivo del color de la piel.
La historia trata de un cordero que vivía en el campo junto con muchos animales diferentes. Él estaba feliz, y se pasaba el día cantando y riendo con todos sus amigos. Todo iba bien hasta que un día, llegó por sorpresa una ranchera o camioneta y se lo llevó. Sus amigos sorprendidos pensaron que el corderito no iba a regresar más hasta que, pasado un tiempo, la misma camioneta volvió. El cordero regresó pero, sus compañeros lo veían diferente, estaba sin su lana más preciada. Cuando el cordero tenía su lana nadie se metía con ella, sin embargo cuando la vieron esquilada, sin la lana, todas le rechazaban y se reían de ella.
Todo esto hacia que ella se sintiera mal y apenas se relacionara con nadie, por lo que apenas tenía amigos. Dejó de sonreír, de bailar y soñar.
Por ello, lo del título de lo que la ranchera se llevó… pues es aquí cuando comienza la desagradable situación del cordero.
Pero un buen día, apareció el conocido “conejílope”, quien le aconseja que no tiene que avergonzarse por el color de su piel, su cuerpo desnudo, ya que existen gran variedad de colores de piel y eso no es motivo tampoco para que los demás se rían de ella.
Enlazándolo con el tema que nos incumbe, podemos relacionar el presente video con la exclusión social. Podemos considerar que alguna vez, todos hemos sido esos animales, burlones y con muchos prejuicios con respecto a otros grupos de la sociedad, ajenos a los mismos; también alguna vez nos hemos sentido como nuestro protagonista, el cordero, siendo el objeto bufón y burla pero, sólo podemos estar en el papel del conejílope si somos educadores sociales.
La desadaptación, es producto de la imaginación de quien la sufre, al ser un cambio de la forma de ver las cosas por falta de motivación sobre la situación.
Debemos de tener constancia que el medio es el precursor tanto intrínseco como extrínseco pues como seres sociales que somos, todo nos influye.
Diferenciar qué es lo importante para la felicidad y vida de las personas. Por ello se ha de ser tolerante y ser auténtico.
Podemos concluir que desaprender lo aprendido es el lema fundamental para poder intervenir de forma eficaz, como profesionales, donde debemos de darle mucha importancia, por antonomasia, a las causas que lo producen.
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